Encontrar una masa o “bulto” en un perro o gato nunca debe considerarse normal ni dejarse simplemente en observación. Aunque no todas las masas son malignas, su apariencia, tamaño o consistencia no permiten determinar con seguridad de qué se trata.
Toda masa debe ser evaluada oportunamente. Cuando existe sospecha de un tumor o se considera su extracción, el paciente debe ser evaluado por un médico veterinario cirujano con experiencia en cirugía oncológica.
La cirugía oncológica requiere planificación
Una cirugía oncológica no consiste solamente en “sacar el bulto”. Antes de intervenir es necesario evaluar la ubicación, tamaño, profundidad, tejidos comprometidos y posibilidad de obtener márgenes quirúrgicos adecuados.
Una cirugía bien planificada disminuye el riesgo de dejar células tumorales, contaminar otros tejidos o necesitar una segunda intervención. En determinados casos, también puede ser necesario realizar una citología, biopsia, radiografías de tórax, ecografía u otros estudios para conocer el comportamiento de la masa y descartar una posible diseminación.
La edad no es una enfermedad
Es frecuente escuchar que una mascota “está demasiado vieja para operarse”. Sin embargo, la edad avanzada, por sí sola, no constituye un impedimento para una cirugía ni para recibir anestesia general.
Lo realmente importante es conocer el estado de salud del paciente, identificar enfermedades preexistentes y determinar su riesgo anestésico individual. Un paciente geriátrico clínicamente estable puede ser candidato a una cirugía segura cuando existe una correcta evaluación y planificación.
Antes de operar, se deben realizar los exámenes prequirúrgicos correspondientes, los cuales pueden incluir:
- Hemograma.
- Perfil bioquímico.
- Electrolitos.
- Pruebas de coagulación.
- Evaluación cardiológica, cuando esté indicada.
- Estudios de imagen y exámenes complementarios según el tipo de masa.
Con estos resultados, el equipo veterinario puede elegir un protocolo anestésico adaptado al paciente, anticipar posibles complicaciones y establecer los cuidados necesarios durante su recuperación.
Toda masa extraída debe analizarse
El tejido retirado debe enviarse siempre a estudio histopatológico. Este examen permite conocer el tipo de tumor, su grado, características de invasión y estado de los márgenes quirúrgicos. Sin histopatología, no es posible entregar un diagnóstico definitivo ni establecer adecuadamente el pronóstico y los pasos posteriores.
Esperar a que una masa crezca, se ulcere, sangre, produzca dolor o comprometa estructuras cercanas puede transformar una cirugía inicialmente sencilla en un procedimiento mucho más complejo.
Actuar a tiempo puede cambiar el pronóstico
Ante una masa, actuar a tiempo puede cambiar el pronóstico. La edad no debe ser el motivo para negar una alternativa quirúrgica; la decisión debe basarse en la evaluación integral del paciente y en una cirugía correctamente planificada.
En BellsVet Salud Animal, cada paciente con una masa es evaluado de forma individual por nuestro equipo médico-quirúrgico. Realizamos planificación prequirúrgica, anestesia inhalatoria, monitorización y estudio histopatológico del tejido extraído, priorizando siempre la seguridad y calidad de vida del paciente.
Preguntas frecuentes
¿Todas las masas son cáncer?
No. No todas las masas son malignas. El problema es que su apariencia, tamaño o consistencia no permiten determinar con seguridad de qué se trata, así que ninguna se puede clasificar a simple vista ni dejar en observación.
Mi mascota es mayor, ¿está muy vieja para operarse?
La edad avanzada por sí sola no impide una cirugía ni la anestesia general. Lo que importa es su estado de salud, las enfermedades preexistentes y el riesgo anestésico individual. Un paciente geriátrico clínicamente estable puede ser candidato a una cirugía segura con la evaluación y planificación correctas.
¿Qué exámenes se hacen antes de operar?
Los exámenes prequirúrgicos pueden incluir hemograma, perfil bioquímico, electrolitos, pruebas de coagulación, evaluación cardiológica cuando esté indicada, y estudios de imagen según el tipo de masa. Con esos resultados se elige el protocolo anestésico adaptado al paciente.
¿Por qué hay que enviar la masa a análisis después de extraerla?
El estudio histopatológico permite conocer el tipo de tumor, su grado, características de invasión y el estado de los márgenes quirúrgicos. Sin él no es posible entregar un diagnóstico definitivo ni establecer el pronóstico y los pasos posteriores.


